La picaresca con el turista: el fenómeno de los bumsters

Publicado: 15/03/2011 en África, Documentos
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 El pasado mes de febrero Carlos Buj, al que ya tuvimos la oportunidad de escuchar en Vitoria dando una conferencia organizada por la Asociación Bidaietiko, en colaboración con Agrotravel (agencia de viajes especializada en turismo responsable) bajo el título: Cómo viajar de una manera responsable, participó en el Foro Mundial Social celebrado en Dakar (Senegal). Hoy escribe en su blog este interesante artículo que a más de uno nos hará recordar ciertas situaciones.

Hace poco pude visitar Senegal y Gambia. Me traigo muchas sensaciones, experiencias, preguntas, ganas de volver y mucho sobre lo que escribir.

Uno de los temas que más ocupan mis pensamientos sobre el turismo en Senegal y Gambia es el fenómeno bumster. “Bumster” es un término inglés acuñado en Gambia. Éste viene a definir a los buscavidas que viven de sacarle hábilmente los cuartos al turista con diferentes artes. Quizá no sea el tema sobre el que aquellos que sueñan con África están deseando leer, pero ya vendrán ésos también.

En este texto intentaré describir este fenómeno y recomendar qué se puede hacer como turista para lidiar con él de la mejor forma.

Hay que decir que esto sucede globalmente en las zonas más turísticas de los países pobres que tienen contacto con turistas adinerados. Diría que en algunas zonas de Gambia y Senegal hay generaciones enteras que han crecido en una “cultura bumster“. La causa es obvia: enredando al turista  se puede sacar muchísimo más dinero (y más descansadamente) que trabajando en el campo o en la pesca, si es que hay trabajo.

Yo no tenía ni idea de que el fenómeno estuviera tan extendido. En África, además, se da la particularidad de que el blanco es identificado (a veces desde muy lejos) como una oportunidad de negocio andante. Ni el más aguerrido mochilero puede escapar.

Un chico sonriente se acerca y la conversación será así:

– ¡Hola! ¿español? ¿italiano?

 – Espa.. – Ah! ¡español! Barça? Madrid? (en este momento puede que empiece a hablar tu idioma)

– Es tu primera vez aquí ?

– Sí (En este momento te ha identificado como presa fácil, que aún no sabe dónde le da el aire. Quizá incluso sea la primera conversación de este tipo que tienes)

– ¿Cuál es tu hotel? –  Pues el hotel XXX (así ellos averiguan tu poder adquisitivo

Los tubabs (blancos) y los buscavidas juegan al despiste también en el mundo animal

Si eres chica, la conversación tomará otros derroteros: “tienes novio?”, etc. lo que da lugar a hablar del turismo sexual femenino muy extendido en Gambia y Senegal. Pero yo voy a hablar de lo que yo he vivido, que es la variante de viajero masculino. La conversación ahora girará en torno a ofrecer algo que el turista desea (y ellos lo saben bien)… Me gustaría invitarte a mi casa ¡Somos amigos! ¿Te gustaría que te enseñase el pueblo? Yo conozco los mejores lugares…

Nos despertamos de esta bonita hospitalidad cuando llegamos a comer o a beber en algún lugar. Según el estilo del buscavidas (hay variantes; unos son más elegantes que otros) dará por supuesto que tenemos la obligación de pagar siempre ques estemos con ellos, o bien, dirá simplemente que no puede comer porque no tiene dinero (mentira) haciéndote sentir un desalmado si no le invitas (además todo es tan barato…).

Si nos da un paseo luego pedirá una propina. Si nos negamos, se pondrá brusco y la exigirá diciendo que ha perdido mucho tiempo (algo muy escaso en África) y que te ha hecho un guiado muy completo y profesional por el que hubieras pagado mucho dinero (mentira) o hablará de las urgentes necesidades de su familia que sin esa propina alguien poco menos que morirá (mentira cochina). Si seguimos negándonos aumentará su agresividad (¿no éramos amigos?) y llevará la situación al límite (es consciente que el blanco prefiere pagar un poco que sufrir una situación violenta). Si le pagamos, la cantidad le parecerá ridícula (sea cual sea la cantidad) y pedirá más.

Las trinquiñuelas pueden llegar a ser tremendamente sofisticadas, recordando la película argentina de Nueve reinas. No hay que olvidar que mientras el turista acaba de llegar y no conoce cómo funcionan las cosas ni los precios de nada, los bumsters conocen perfectamente todo lo necesario para sacarles el dinero, incluidas todas las debilidades del hombre blanco (y la mujer blanca claro).

Me gustaría terminar con algunas recomendaciones y cosas a tener en cuenta:

– Si en los primeros momentos dice algo como “yo no soy un bumster”, “no quiero tu dinero, sólo quiero conocerte” o “no te preocupes, no te costará nada” sin que lo hayamos preguntado, hay que aplicar la máxima acusatio non petita, acusatio manifesta, es decir, excusa no pedida = culpable.

– No aceptes regalos de personas que apenas conocen (nadie da duros a cuatro pesetas, en ningún lugar). Luego querrán cobrárlo de una manera u otra.

– Si tienen estética rasta las posibilidades de que sea un buscavidas en busca de mujeres solitarias aumentan exponencialmente. Esta estética es atractiva para las mujeres blancas pero no requiere dinero en ropa, etc. Los hombres también deben tener cuidado con los rastas ya que tocan todos los palos del “negocio”.

– A pesar de todo, estos buscavidas no son peligrosos en el sentido de que pueden robarte tu dinero o ponerse violentos. Incluso puede que nos ayuden a tener una buena estancia si encontramos un equilibrio entre lo que queremos y lo que ellos quieren.

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